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Cómo uso la IA en mi día a día (y lo que he aprendido)

Mis flujos de trabajo reales con IA como speaker y consultor, y por qué la forma de usarla cambia según la generación con la que creciste.

4 min de lectura
Cómo uso la IA en mi día a día (y lo que he aprendido)

Cuando digo que uso IA en mi día a día, no me refiero a "le pregunté algo a ChatGPT una vez". Tengo flujos de trabajo concretos donde la IA es parte del proceso, desde que preparo una charla hasta que reviso una propuesta de colaboración.

Este post lleva más de un año escrito y lo sigo actualizando, porque la forma en que uso estas herramientas cambia casi tan rápido como las propias herramientas.

No es solo una cuestión de herramientas, es generacional

Algo que noto constantemente dando charlas sobre IA y Generación Z: colegas de generaciones anteriores suelen preguntarme qué herramienta usar. Yo casi nunca pienso en eso primero. Pienso en el flujo de trabajo, y la herramienta es lo último que decido.

Crecí usando internet para todo, así que para mí la IA no es una tecnología nueva que aprender, es una extensión más del mismo hábito: buscar, iterar, descartar lo que no sirve, quedarme con lo que funciona. Eso cambia la forma de integrarla, no solo la frecuencia de uso.

Preparación de charlas

Preparar una keynote requiere investigación, estructura, narrativa y diseño. La IA me ayuda en la primera y la segunda fase.

Cómo lo hago:

  1. Defino el tema y la audiencia (eso lo hago yo, siempre)
  2. Le pido a Claude o ChatGPT que me genere 10 ángulos diferentes para abordar el tema
  3. Escojo 2-3 que resuenan con lo que quiero decir
  4. Pido que me ayude a armar una estructura narrativa de 45 minutos
  5. Yo relleno con contenido propio, ejemplos reales de charlas que ya di (Paraguay, España, Marruecos, Uruguay) y mi punto de vista

El resultado: preparo charlas más ricas en menos tiempo, y con más variedad de perspectivas de las que tendría solo.

Gestión de emails y propuestas

Recibo propuestas para hablar en eventos, algunas con mucho detalle, otras con poco. Tenía el hábito de responder cada una desde cero.

Ahora tengo un prompt base que le da contexto a la IA sobre quién soy, qué ofrezco y cuál es mi criterio para aceptar eventos. Le pego el email recibido y me genera un borrador de respuesta. Yo lo leo, lo ajusto y lo envío.

Tiempo ahorrado: entre 15 y 30 minutos por email, que en una semana con varias propuestas entrantes se traduce en horas reales.

Investigación antes de aceptar un proyecto

Antes de aceptar una charla o un proyecto de consultoría en TOTEM Branding, investigo a la empresa: a qué se dedican, en qué contexto están, qué problemas reales podrían tener. Uso IA para acelerar esa primera capa de investigación, no para reemplazarla, y siempre reservo un momento para verificar por mi cuenta los datos más relevantes antes de citarlos en una propuesta o en una charla.

Creación de contenido

Para el blog (como este post), uso la IA de manera diferente a lo que muchos esperan: no me escribe los posts. Me ayuda a desbloquearme.

Cuando tengo una idea pero no sé por dónde empezar, le explico el tema y le pido que me genere 5 posibles estructuras. Elijo la que más encaja, y a partir de ahí escribo yo.

Es la diferencia entre una página en blanco y una conversación que ya empezó.

Lo que NO delego en la IA

Hay cosas que deliberadamente no externalizo:

  • Mi punto de vista: lo que pienso sobre un tema es mío
  • Las historias: nadie más vivió lo que yo viví en esas charlas
  • La relación con los clientes: eso es contacto humano, siempre
  • El criterio final: reviso y apruebo todo

Lo que he aprendido en el proceso

  1. Cuanto mejor es el prompt, mejor es el output. Es una habilidad que se entrena, no un talento innato.
  2. La IA es un colaborador, no un sustituto. Cuando la tratas como herramienta, funciona. Cuando esperas que piense por ti, decepciona.
  3. La velocidad de aprendizaje se ha disparado. Puedo investigar un tema nuevo con una profundidad razonable en horas, no en semanas.
  4. La generación con la que creciste importa menos que la actitud con la que llegás. Conozco gente de mi edad que usa la IA peor que colegas con el doble de años, porque el hábito no es cuestión de edad, es de curiosidad.

Si quieres explorar cómo puedes integrar IA en tu trabajo o en tu equipo, escríbeme. Es exactamente el tipo de conversaciones que más disfruto.

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