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No tener dotes técnicos puede ser tu mayor fortaleza

Durante décadas, ser ingeniero fue casi un atajo hacia el poder y la riqueza. Creo que la IA está borrando esa ventaja, y te cuento cómo construí mi propia app en una semana para probarlo.

6 min de lectura
No tener dotes técnicos puede ser tu mayor fortaleza

Soy ingeniero. Y llevo un tiempo pensando que la ventaja que eso me ha dado hasta ahora está a punto de dejar de significar lo mismo.

Varios análisis sobre las personas más ricas del mundo coinciden en algo: la ingeniería es, con diferencia, la carrera universitaria que más se repite entre los multimillonarios con estudios superiores. El porcentaje exacto varía según el estudio y el año, pero la tendencia se mantiene constante informe tras informe. No es casualidad.

Por qué la ingeniería ha dominado hasta ahora

La formación en ingeniería entrena algo muy concreto: pensamiento lógico, analítico, estructurado. Te enseña a descomponer un problema complejo en partes manejables, que es exactamente lo que hace falta para dirigir algo a gran escala.

Un ingeniero no solo entiende la tecnología, sabe diseñarla. A eso se le suma que gran parte del currículo enseña a evaluar errores y gestionar variables para optimizar recursos, una capacidad que se traduce casi sin fricción al mundo de las decisiones estratégicas y el riesgo empresarial.

Los que más lejos han llegado son los que supieron combinar esa base técnica con visión comercial, demostrando que la ingeniería es una plataforma sólida para liderar en medio de la incertidumbre.

Dicho esto, nunca fue un requisito obligatorio. Una parte importante de las fortunas más grandes viene de gente que abandonó la universidad, o que se formó en finanzas y negocios, que es la siguiente formación más común en esas listas.

Esto, para mí, está cambiando poco a poco

La capa técnica que durante años pareció infranqueable para mucha gente se está disolviendo. Y a medida que eso pasa, creo que las capacidades intrínsecas de cada persona (no lo que estudió, sino cómo piensa y toma decisiones) van a pesar cada vez más. Ya escribí sobre esto desde otro ángulo: nunca fue tan barato experimentar y equivocarse como ahora, y esa es exactamente la ventaja que se está abriendo.

Pongo un ejemplo: hace diez, o incluso cinco años, el ingeniero que no paraba de resolver problemas y apagar incendios era el más valorado del equipo, porque era la persona a la que había que llamar cuando algo se rompía.

A día de hoy, con la IA, ese rol está cambiando de manos. Cada vez menos vamos detrás de lo que se rompe, y cada vez más hacia lo que se puede construir nuevo. Es un cambio de rumbo: de mirar nuestros errores a imaginar hacia adelante, construyendo ideas y proyectos nuevos en mucho menos tiempo del que llevaba antes. La pregunta ya no es tanto "¿qué está pasando ahora que hay que arreglar?", sino "¿qué más podemos hacer ahora que nos sentimos más capaces?".

Lo que empieza a importar más que un título académico

Las personas que van a sacarle partido a esto son las que están dispuestas a experimentar, las que entienden que el aprendizaje ya no ocurre solo en un aula, ni siquiera viendo tutoriales en YouTube, que tanto nos ha funcionado a los de mi generación.

Ahora toca ponerse a hacer, perder el miedo a intentarlo.

El título universitario que abrió tantas puertas durante generaciones deja de ser condición necesaria (sigue siendo útil, pero ya no es el único ni el más importante de los filtros). El listón ahora se mide por otra cosa: curiosidad, disposición a equivocarte en público, y ganas reales de construir.

Por poner un ejemplo de algo que estoy construyendo con IA: un proyecto muy sencillo, pero que sirve para ver en perspectiva cómo pasamos de usar herramientas, a poder construirlas y sentirnos dueños de ellas.

Desde que empecé mi carrera laboral uso prácticamente a diario OneNote, de Microsoft Office. Es como un cuaderno de notas en el que voy anotando mis tareas del día a día, y también cosas tipo herramientas interesantes o temas que me gustaría aprender. La verdad es que me ayudó muchísimo: no se me olvidaba nada de lo que tenía que hacer en el trabajo (bueno, se me olvidaba, pero como lo tenía escrito, lo leía y me volvía a acordar).

Con eso pasé por 4 trabajos distintos, e hice de todo con esa herramienta. Parece muy básica, pero ahí guardo mis objetivos, mis aprendizajes, mis tareas del día a día, los cursos que hice de IA, de marketing, de branding, de todo.

¿Qué pasó entonces? Que me empecé a hartar de rellenar todo el tiempo. Sentía que era como el scroll infinito de TikTok e Instagram, pero de tareas pendientes, y le empecé a agarrar repulsión. Cada vez que venía esa sensación pensaba que igual tenía que hacerlo de otra manera, pero lo veía todo muy parecido y perdía la motivación. Al final, creé una app con Claude Code.

Esa app me permite organizar las tareas por calendarios y fechas de entrega. ¿Que me canso de esa vista? No hay problema: cambio a una vista tipo Kanban, que me diga qué tengo pendiente, en curso y terminado. ¿Que me vuelvo a cansar? La herramienta me configura puntuaciones por orden de prioridad y urgencia, para ayudarme a centrarme en lo que más importa esa semana.

Hasta me construí un dashboard (esto ya un poco friki) para ver cómo voy avanzando mes a mes, y qué objetivos tengo a corto, medio y largo plazo. Todavía lo sigo mejorando.

¿Que un día no me apetece ni abrir la lista? Tampoco pasa nada: le metí un asistente de IA para que me diga qué tareas tengo esa semana y me las ordene. Un día me dolía la cabeza y hablé con la IA: me dijo qué podía hacer que me llevara menos esfuerzo. Parece algo muy simple, pero tener un acompañante en una carrera profesional que creo que es más solitaria de lo que parece, siempre viene bien.

¿Por qué te cuento todo esto?

Soy ingeniero, sí. Sé programar, pero lo muy básico. Y construí esto en una semana, para que la tecnología se adapte a mí y no al revés.

Es increíble, pero un cambio así de simple ha hecho que me sienta más productivo, más satisfecho con lo que hago, y con un rumbo más claro.

Ayer hablaba con un amigo y le dije algo que tengo cada vez más claro: si tienes una idea muy clara en la cabeza, usa alguna IA y empieza a crearla. No solo el resultado es increíble, el proceso de llegar hasta ahí es donde más vas a aprender.

Gracias por leerme.

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